Dios ha muerto

Desde que descubrí a Nietzsche quedé hipnotizado. “Dios ha muerto”, por ejemplo, es una frase que resuena en mi cabeza. Y aunque en la universidad conocí algunas interpretaciones a esa afirmación, como buen millennial soñador 🙇🏻, me gusta entenderla de la siguiente forma: ahora que Dios ha muerto, somos dueños de nuestro destino y solo el hombre será capaz de salvar al hombre. 

No obstante, el objetivo de esta publicación no es hablar sobre Nietzsche, ni sobre conceptos filosóficos. En realidad, quiero contarles que ayer vi ‘Star Wars: Los Últimos Jedi’ y, como cada vez que veo una película de superhéroes, salí con ganas de salvar al mundo. [Y no quiero entrar en discusiones sobre sí Star Wars es una película de superhéroes. Es sencillo, hay personajes con superpoderes y salvan la galaxia. No hay más.]

Los conceptos que maneja la saga son inspiradores. Creer que existe una energía que le da equilibrio al mundo y que, de alguna manera, somos capaces de manipularla, a través de nuestras desiciones, para hacer cosas formidables o, en su defecto, atrocidades. Entender que la causa es más grande que el individuo y que únicamente somos piezas en el tablero de la vida. Premisas que, de alguna manera, también expuso Nietzsche en su trabajo.

En fin, disfruté mucho la película, aunque reconozco que hubo un par de escenas sobradas e innecesarias. Tampoco generé empatía con las nuevas criaturas animadas. Sin embargo, el largometraje está planteado correctamente y queda claro que la especialidad de Disney es generar productos cinematográficos funcionales, ¿o ustedes qué piensan?

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