El secreto de mi universo

Es complicado mantenerse en pie cuando las piezas que te dan forma y sustento se dispersan con el soplo del viento. Imagina un edificio de papel que sueña con tocar el cielo. Alguna vez fui eso. No era una choza acogedora ni un imponente rascacielos. En la mancha urbana, yo era un edificio más. ¿No te parece aterrador? Ahora imagíname pintado de gris. Podías caminar frente a mí, caminar de cara a un centenar de edificios grises y perderme de vista. Ni yo me encontraba.

Sin embargo, olvidaba que en esta vida todo cambia, y la naturaleza estaba a punto de jugar sus cartas. Sentí las oscilaciones bajo mi cuerpo. Escuché los gritos de terror. Entré en pánico. Era un terremoto sacudiendo la tierra, y yo me rehusaba a ceder. Un centenar de seres diminutos, diversos en sus formas y colores, se movilizaron en mi estructura, asomándose por puertas y ventanas. Me quedé perplejo.

Cuando el siniestro terminó, levanté la mirada para vislumbrar una calle ajena a lo que acababa de pasar. No obstante, me sentía diferente. Lo había olvidado; no estaba solo. Los pequeños individuos, un poco atolondrados, comenzaron a adaptarse a su nuevo hogar. Se acomodaron en mi cuerpo. En ese instante, entendí que no necesitaba más. Tenía todo lo que necesitaba. Los secretos del universo estaban en mi interior.

Los descubrí.

@lewisrimart

[Este texto forma parte del libro “Y las letras nos unieron”. Un proyecto, en el que participé, conformado por autores, cantautores y BookTubers]

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