Las ideas que se quedaron en ideas

Durante meses he querido tener un espacio propio en la web. No depender de cambios de algoritmos o de los términos y condiciones de cualquier red social. Dejar una huella digital, compartir mi trabajo, escribir, opinar y formar una comunidad, todo en un mismo lugar. Esta -como muchas- era una idea que merodeó mucho tiempo por mi cabeza. Y de eso quiero escribir hoy, de las ideas que se quedaron en ideas.

Existen personas como yo, que analizamos cada palabra, cada imagen, cada acción. Le damos vueltas a todos los signos que percibimos del entorno. Una vuelta, dos vueltas, tres vueltas, hasta llegar a ningún lado. Trazar una línea chueca, cometer un error gramatical, hacer el ridículo, establecer relaciones tóxicas, el miedo al fracaso y el pavor a las desiciones equivocadas me mantienen paralizado. 

Meditando (qué raro 🙄) sobre eso, caí en cuenta de que mis ideas no me hacen especial. La mente humana es maravillosa y cualquiera es capaz de concebir ideas, cientos de ellas. De lo que no todos somos capaces, es de convertir esos pensamientos en algo real, tangible. Y por pensar de más, tengo una lista enorme de cosas que pudieron haber sido pero no son. 

Sin embargo, en este preciso momento, procedo a tachar este proyecto de la lista negra. 

  • Crear mi propia página web.

No imagino el desenlace de esta historia pero quiero atreverme a vivirla.   

Bienvenidos a bordo.

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